Jin Kei Do y Buddho, sistemas anteriores al reiki Usui

Las formas más antiguas de reiki, las que su fundador Usui Sensei aprendió, provienen de monjes de Japón, que no sólo ayudaban a la gente a través de sus oraciones o mantras, sino que usaban diferentes técnicas de energía para, al mismo tiempo que meditar, lograr un bienestar en los demás. Jin Kei Do y Buddho son los sistemas originarios de reiki, de los cuales surgió luego el método Usui. Sigue leyendo

Siete meditaciones para los seres que sienten.

Sólo siéntate y respira profundamente llevando el aire hasta tu hara (tres dedos debajo del ombligo). Tómate estos cinco minutos cada día, conéctate con esta imagen y siente que estás hecho para estar alegre, ser amado y amar la vida. Sólo de eso se trata vivir.  Y si algo te va alegrando, ríe. Y si te sientes triste o sin fuerzas y sin esperanzas, recuerda: “desnúdate, ante mi no eres culpable ni estás decrépito, ni has sido descartado”. Haz cada día una, sin prisas, y muerde de nuevo la vida! Sigue leyendo

Reiki y el arte de escuchar

Cuando estamos con otros, cara a cara, sentimos algo distinto, experimentamos el gozo de ser escuchados, comprendidos.

Es esa conversación con otros la que impulsa el ir hacia adentro, ya que genera a la vez, esa conversación con nosotros mismos llamada introspección.

Recordamos el hecho de estar plenamente presentes, única manera de crecer. Al estar distraídos en la calle o y también en nuestros momentos de ocio, el encontrarnos para una sesión de reiki nos ayuda a estar a pleno con el otro.

Nos sentimos menos participes de la tribu de seres solitarios, pero a la vez híper conectados, de la que cada uno forma parte.

Un teléfono lo puede todo creemos, pero no es nada, deja a un lado la conversación cara a cara, esa que nos permite lograr el encanto de tener delante a un ser y escucharlo, comprenderlo.

Sigamos cultivando el arte reiki de escuchar, porque hoy en día y mas que nunca lo necesitamos. Encontremos un momento para una sesión y disfrutemos de los gestos y actitudes que forman parte de un autentico ser humano.

Siete claves de la energía positiva

El cuerpo va donde va tu atención

Visualicemos durante unos segundos que tenemos una barrita sostenida por el dedo índice de cada mano. Saquemos mentalmente la barrita. ¿Qué ocurre ahora? Efectivamente, los dedos tienden a juntarse. Esto muestra que allí donde va nuestro pensamiento y nuestra atención, allí va también nuestra energía. Como en el ejercicio inicial de reiki, cuando enviamos nuestra atención al hara logrando de este modo que toda la fuerza se focalice allí. Sigue leyendo

Las iniciaciones en Reiki

La iniciación es un complejo fenómeno dentro de la historia de la humanidad a la vez que una experiencia existencial básica en la condición humana. La originalidad del hombre moderno, su novedad en comparación con las sociedades tradicionales, radica precisamente en su determinación a considerarse a sí mismo como un ser puramente histórico, en su deseo de vivir en un cosmos básicamente desacralizado. Sigue leyendo

Esperanza para sanar

Hablar de esperanza en los tiempos actuales suena, en el mejor de los casos, a romanticismo sin fundamentos. La palabra esperanza tiene dos significados: “el primero implica convicción, y se da cuando parece probable que vaya a producirse el resultado que preferimos”.

El segundo significado concierne al deseo y surge cuando te preguntas qué te gustaría que suceda en el mundo, tu vida o tu situación. Es este tipo de esperanza la que pone en marcha nuestro viaje: saber lo que esperamos y lo que nos gustaría o encantaría que aconteciera.

Aquello que pensamos y decidimos acerca de la esperanza es lo que resulta decisivo. Una mirada es negativa y pasiva en la que esperamos que agentes externos sean los que resuelvan todo. En el otro caso nuestra respuesta es positiva y activa, siendo nosotros los que producimos los cambios hacia lo que nos gustaría ir.

Reiki es una práctica que hacemos, más que algo que tenemos. Es un proceso que podemos aplicar a cualquier situación: no requiere de optimismo por nuestra parte, podemos aplicarla incluso en ámbitos en los que estamos desesperanzados.

La fuerza orientadora es la intención, elegimos lo que nos proponemos ocasionar, favorecer o expresar. En vez de pasar a la acción sólo cuando nos sentimos esperanzados, nos centramos en nuestra intención y dejamos que nos guíe.

Esta es una de las claves de reiki que no muchos saben. Quizá sientas que es necesario que algo pase desde lo externo, sin antes darte cuenta que todo lo que tiene que venir, proviene de tu ámbito personal, donde la intención que proviene de la esperanza positiva, es lo que más importa.

No se trata de acumular dinero

La cultura andina guarda hasta hoy su visión sagrada sobre el acontecer de un acontecimiento , un Pachakuti humano, en relación con una convivencia catastrófica humana. Existe una interrelación tan fuerte entre la vida humana y la vida de la naturaleza que la llegada o no de una catástrofe depende mayoritariamente del buen vivir en reciprocidad y equilibrio entre ambos. Sigue leyendo

Seguir un sendero, mejora tu vida

¿Qué es un do ? Literalmente es un sendero transitado por los pies , pero guiado (con toda intención) por la cabeza : una senda serpenteante por las montañas, el viaje, el camino. No hay un destino; ni bien uno llega allí, ya hemos empezado otro viaje. Una vez que elegimos empezar una travesía determinada ya no podemos dar la vuelta para llegar al comienzo porque, al desandar el camino por el que vinimos, ya no somos la misma persona que éramos cuando empezamos. Sigue leyendo

En cada clase una experiencia sanadora

Alentar el uso de diferentes formas de abordar reiki es el objetivo de las clases. Hay diferentes caminos de búsqueda en las personas o alumnos potenciales que se acercan al sistema Usui, e incluso en nosotros mismos si usamos el método para uso personal, por diferentes motivos: son más conocidos algunos y por lo tanto más cercanos a nuestro comprender, otros te dan más confianza, temas que se piensan como más fáciles. Para todos es un comienzo, una manera de poner en marcha la propia vida, acercarse a un auténtico “darse cuenta”, que no es patrimonio de ninguna disciplina oriental. Es tan nuestro como el cacao, el tabaco, el maíz y tantos productos que compartimos con el mundo.

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