Siete meditaciones para los seres que sienten.

Sólo siéntate y respira profundamente llevando el aire hasta tu hara (tres dedos debajo del ombligo). Tómate estos cinco minutos cada día, conéctate con esta imagen y siente que estás hecho para estar alegre, ser amado y amar la vida. Sólo de eso se trata vivir.  Y si algo te va alegrando, ríe. Y si te sientes triste o sin fuerzas y sin esperanzas, recuerda: “desnúdate, ante mi no eres culpable ni estás decrépito, ni has sido descartado”. Haz cada día una, sin prisas, y muerde de nuevo la vida! Sigue leyendo

Lo simple como estilo de vida

La pobreza, no como carencia, sino como simpleza y austeridad, es valorizada a través del principio WABI, que se cultiva a través del reconocimiento de la belleza de las cosas simples y naturales, el valor de las cosas, pero no desde un punto de vista monetario sino en función de su esencia natural y sencillez. Sigue leyendo

Conectar la Vida

La verdadera felicidad está en el calor humano, en pensar en el otro y ser respetado por esa persona, en ser importante para alguien. El gozo de vivir no está en tener sino en ser feliz con uno mismo y con los otros, en contar con vínculos humanos intensos y llenos de significado. La felicidad se encuentra en las relaciones humanas y no en las cosas. La felicidad depende mucho de los ojos con los que miramos el mundo: cada hecho es un calidoscopio de sentidos, que la persona tiene que ordenar. El ser humano es libre de elegir. Sigue leyendo

Sentir pena es amar

En el planeta día a día vamos perdiendo parte de la vida a causa de la destrucción de la naturaleza y un manejo irresponsable de los recursos naturales (muchas veces se trata de pérdidas innecesarias e irrecuperables) y del rechazo de lo sagrado (que nos lleva inexorablemente a una pérdida de luz interior) despierta en nosotros profundo amor hacia la creación en su conjunto y nos compromete. Ante tantas pérdidas a veces la pena se hace insoportable. Admitir la pena nos permite “sentir”, comprometiéndonos de una manera diferente que cuando tan sólo observamos. Sigue leyendo