Los siete principios antiestrés para mejorar tu energía personal

Siete son los principios para recuperar la iniciativa en nuestra vida personal. Del libro “Reiki Sports Antiestres”

1 – Unificar mente y cuerpo. Una mente fuera de su centro deja al cuerpo funcionando a la deriva. Un cuerpo sin entrenar no logra los objetivos propuestos o soñados. Es necesario que ambos estén unidos, lo cual se logra al generar, con los ejercicios adecuados, la amalgama que posibilita su fusión permanente. No se trata de ser positivos o negativos en nuestro modo de pensar. Si bien el optimismo es más sano que el pesimismo, la energía que se precisa es neutra: tal cual fluye en el universo, así  la debemos usar. Después, cada uno, le dará la polaridad que sus necesidades personales requieran.

2 – Fortalecer la energía.

Se trata de buscar el fortalecimiento de la energía básica. Un tipo de vitalidad proviene de los alimentos, suplementos, aire, agua, etc. Otro tipo es el que se logra al cultivar nuestra alegría interna. En el primer caso la fuerza obtenida es temporaria y obra como un estimulante. En el segundo, el poder obtenido es permanente y fluye sin pausa. Bien conocen los practicantes de disciplinas japonesas – como es el reiki – que cuanto más baja es la vitalidad de una persona, más estimulantes requiere. En cambio, al entrenarnos en la activación de la energía vital personal, descubrimos un camino nuevo para que nuestro sueño de rendimiento total se haga realidad.

3 – Potenciar la concentración.

Al encontrar el punto de unión cuerpo-mente, nuestra atención deja de ser difusa y pasa a concentrarse. En mis clases, me gusta dar el ejemplo de que una mente concentrada es como el efecto que se produce cuando una lupa se interpone entre el sol y una hoja de papel. La energía, en vez de actuar de manera general y débil, se enfoca totalmente como un láser. Tu golpe, tu movimiento o tu objetivo logran el máximo efecto. Para eso, nuestro energy training propuesto, busca que adquieras el hábito de la atención plena en cualquier lugar donde estés.

4 – Flexibilidad

Cambiar el punto de vista a tiempo es mejor que arrepentirse tarde. Una mente libre de “ruidos” constantes es una mente atenta. En ese estado, podemos diferenciar lo que es el parloteo de la mente, de aquello que fluye desde nuestra esencia verdadera. Dar lugar a esa fuerza interna, nos permite ver desde muchos ángulos a la vez cada situación que se nos presenta y resolverla en el momento, por aquel camino que más nos satisfaga y represente. Una mente flexible mantiene al cuerpo con elasticidad durante más años.

5 – Purificación

Casi naturalmente, al renovarse la energía, vamos a ir sintiendo que el cuerpo elimina toxinas, inclusive de tipo emocional. Reiki es antiestrés porque actúa en todas las áreas de la existencia, más allá de lo meramente físico, limpiando desde la raíz. Más sed, una constante necesidad de dejar viejos hábitos malsanos e incluso alejarse de los que nos quitan energía, forma parte de los efectos de limpieza que comienzan a darse de inmediato, en el inicio mismo de esta práctica. Luego se vivencia una renovada sensación de haber sido cargada otra vez nuestra energía,, base de nuestra motivación y desempeño plenos.

6 – Confianza

¿Podremos o no podremos? ¿Cuántos años seremos capaces de mantener el estado físico que tanto trabajo nos cuesta lograr? ¿Podremos sostener nuestra vida personal, si se dan nuestras hipótesis de éxito? Más de una vez, nuestro rendimiento se ha visto menguado por la falta de confianza en cuanto a superar ciertas barreras. El pensamiento positivo y la conciencia de éxito se nutren de la energía vital personal. Como esta energía es permanente, también lo es todo aquello que queramos obtener en la vida. Antes de comenzar cualquier práctica, tenemos que enfocarnos en aquel logro que consideremos primordial para ese momento. Desde ese instante, toda la energía que generemos mediante la ejercitación irá direccionada hacia la meta.

7 – Motivación y permanencia.

¿Dónde encontrar mejor motivación que dentro de nosotros? Nacemos conectados a un centro que está en la zona del ombligo, raíz de nuestra existencia. Al crecer, nos separamos de esa energía motivadora original y buscamos todos nuestros estímulos en el impermanente mundo material. El retorno a esta energía primordial, nos permite recuperar el motor más genuino para sostener con fuerza los nuevos y viejos sueños, más allá del tiempo.