En cada clase una experiencia sanadora

Alentar el uso de diferentes formas de abordar reiki es el objetivo de las clases. Hay diferentes caminos de búsqueda en las personas o alumnos potenciales que se acercan al sistema Usui, e incluso en nosotros mismos si usamos el método para uso personal, por diferentes motivos: son más conocidos algunos y por lo tanto más cercanos a nuestro comprender, otros te dan más confianza, temas que se piensan como más fáciles. Para todos es un comienzo, una manera de poner en marcha la propia vida, acercarse a un auténtico “darse cuenta”, que no es patrimonio de ninguna disciplina oriental. Es tan nuestro como el cacao, el tabaco, el maíz y tantos productos que compartimos con el mundo.

Las Maestras y Maestros reiki brindamos herramientas adaptadas a cada persona y circunstancia y no estamos cerrados a las innovaciones y cambios que la misma vida nos trae. Como el Maestro Osho decía: “si el destino te tira un limón, haz con el una limonada”.

Estas clases reúnen diferentes propuestas para que te sirvan como detonadores de otras y así hacer de esta clase una motivación expansiva. Desde la tarea de enseñar a los niños, hasta las formas de reiki en la actividad deportiva y las necesidades de energía de hoy a través de reiki tántrico. Más una guía propuesta con formas de sanación actuales y también las necesarias protecciones que deben ser diferentes e innovadoras, ya que los desafíos vienen de distintos frentes: la envidia, el enojo, sin dejar de tener en cuenta la violencia y agresión en la que, atrayéndola o no, estamos inmersos.

Pequeños desafíos que podemos enfrentar con soluciones simples. Planteamos siempre que, como un principio hermético dice: “el secreto de la verdad es la simplicidad”.

Como siempre lo hacemos en todas las clases, no dejamos de lado nuestra propia cultura. Estamos en un proceso de lograr nuestra verdadera identidad como sudamericanos. No hay demasiados referentes y casi es un lugar común decir que somos “pueblos que no sabemos donde vamos”. Yo no lo creo así. Tenemos raíces por derecho de nacimiento: aquí hemos nacido, todos. La base o el comienzo de un buen vivir o estado de salud plena o satori como se dice en japonés, es reconocer nuestra identidad

No hay salud en absoluto si no hay raíces, si no estamos íntegramente unidos a la energía de nuestra tierra. Disociados de ella, perdemos la principal fuerza creadora, que se disipa al sentir que no somos de aquí que somos de vaya a saber qué lugar.

Somos de aquí lo afirmo. Sabemos dónde ir. Tenemos un destino común y un legado no sólo para sudamérica sino también para el mundo. Oigamos siempre al interior amigos de la ciudad, porque más allá de nuestra pretendida auto importancia, los seres que lo habitan a ese “interior”, tienen la llave para destrabar esta, nuestra realidad.

“Lo que entra a la cabeza, de la cabeza se va. Lo que entra al corazón, se queda y no se va más” A. Yupanqui

 Elijamos aprender y enseñar de manera maravillosa, como los versos de don Ata, sin romanticismos, con la realidad pulsando en nuestro interior, sabiendo que es un camino que todos desdeñan, pero que nadie ha emprendido.

2 pensamientos en “En cada clase una experiencia sanadora

  1. La luz es nuestra guía ,
    Por el camino de la Luz estamos encaminados con la totalidad de su paciencia y saver .Gracia por tanto aporte maestro 🙇

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