Las etapas de la vida y el trabajo espiritual

Cuando eres chico te dicen que te calles porque todavía no aprendiste nada de la vida. De todos modos cuando vas creciendo nadie te escucha tampoco.  Ni qué decir cuando entras en esa etapa a la que le ponen el rótulo de vejez. Con los cambios físicos, las arrugas, la depresión que te patean en contra parece que no hay manera de zafar…

Me pregunto cuánto hay de real en esto de las etapas de la vida, si es tan determinante como dicen o si es parte de otra deformación manipulada por “opinólogos” calificados que, dóciles, aceptamos sin cuestionar y tomamos como dogma para nuestra vida.

Si nos miramos desde un punto de vista espiritual veremos que, a lo largo de nuestra vida, vamos evolucionando y cada una de esas etapas, con sus características propias –ni mejores ni peores, refleja su sabiduría y su potencial de crecimiento.  Y podemos comprobar que lo visible siempre tiene su sustento en lo invisible, en la espiritualidad que lo sostiene y le da vida.

Nuestros cuerpos se van transformando a medida que crecemos en sus aspectos visibles, vitales, sensitivos, invisibles e individuales.  Desde que nacemos vamos madurando en forma continuada, sin interrupciones, en torno a tres ejes fundamentales que tienen que ver con el cuerpo físico, el alma y el espíritu.

Así nos lleva los primeros veintiún años de nuestra vida empezar a conocerla, alcanzar la madurez física y consolidar nuestra estructura orgánica.  Los siguientes veintiún años aprendemos a aceptar nuestra vida; se realiza la transformación de nuestro mundo interior, privilegiamos el pensamiento y el Yo se refleja con mayor fuerza en nuestra personalidad.

En el tercer ciclo de veintiún años es cuando maduramos espiritualmente y recapitulamos sobre lo vivido.

Cada siete años se produce en la persona una crisis que lleva a cambios importantes; esto nos permite hablar de tres ciclos de tres septenios cada uno:

Primer ciclo

Del nacimiento a los 7 años: físico

De los 7 a lo 14 años: temperamento

De los 14 a los 21 años: sensaciones y emociones

Segundo ciclo

De los 21 a los 28 años: autodominio

De los 28 a los 35 años: racionalidad

De los 35 a los 42 años: autoconfianza

Tercer ciclo

De los 42 a los 49 años: acción

De los 49 a los 56 años: reflexión

De los 56 a los 62 años: despertar

Y de ahí en adelante ¿qué?

Pues tomen nota : conscientes de toda la sabiduría que hemos desarrollado en las etapas anteriores, viviremos celebrando, plenos y felices, (seguiremos “vivitos y coleando” un buen rato todavía ¡por supuesto!), disfrutando el desafío de seguir aportando creativamente lo que aprendimos en un mundo desquiciado que ha perdido casi por completo la capacidad de escuchar.

Cada día tenemos la asombrosa oportunidad de evolucionar hacia nuestras metas espirituales. No lo gastemos en criticar hoy los errores de los demás. Ellos son un espejo de nuestras propias equivocaciones pasadas. La misma luz brilla en todas las personas, aunque por momentos sea más o menos visible, y todas pasamos tarde o temprano por los mismos lugares en nuestro proceso.

Ejercitemos más bien el agradecimiento y la comprensión.

Preguntas y reflexiones que nos hacemos para chequear cómo vivimos nuestros septenios

Cada periodo produce un nuevo nacimiento con sus crisis correspondientes y sus oportunidades de cambio
Primer septenio: del nacimiento a los 7 años

Su característica es la bondad. Se trata de aprender a respetar y agradecer.

Por eso, como dice el Dr. Crottogini, el niño que lo vive se convierte en el anciano que puede bendecir.

¿Cuales impedimentos surgieron en esta etapa para tu vida futura? ¿Te leyeron cuentos? ¿Qué costumbres familiares se grabaron en tu vida? ¿Qué impresiones de olores, colores, contactos, sonidos recordás?

¿Cómo pasabas las vacaciones? ¿A qué autoridades temías? ¿Qué fuerzas u obstáculos resultaron para tu vida futura? ¿Qué rol tuvo lo artístico? ¿Qué acontecimientos exteriores son los que mas recuerdas?

Segundo septenio: de los 7 a los 14 años
Se caracteriza por la belleza. El niño es poético y artístico. La virtud es la predisposición al amor. Aparece el cuerpo etéreo.

Su característica es la bondad y la belleza que sostienen los ideales. En esta etapa se da el nacimiento al cuerpo astral.

Tercer septenio: de los 14 a los 21 años

¿Tuviste algún cambio interno o externo a los 18 años? ¿Cómo fue el despertar sexual? ¿Tenias tu propio espacio privado físico y anímico? ¿Tenias amigos, practicabas deportes, viajabas? ¿Cuáles eran tus lecturas preferidas?

Cuarto septenio: de los 21 a los 28 años

El individuo quiere saber cómo son las cosas realmente. Comienza la autoeducación y a  ejercer la propia voluntad de decisión.

¿Cómo te valoraban los otros? ¿Practicaste alguna forma de autoeducacion? ¿Qué valores internos no hubieses abandonado por casamiento o trabajo? ¿Qué otros intereses tenias aparte del trabajo? ¿Qué tareas te dieron placer y cuales no?
Quinto septenio: de los 28 a los 35 años

Se caracteriza por la auto afirmación.

¿Alcanzas a expresar con claridad y objetividad tus sentimientos? ¿Creaste un espacio interior o vives totalmente hacia afuera? ¿Cuáles son las personas más importantes de tu vida? ¿Tienes deudas? ¿Recibes ayuda de tus padres? ¿Estás en la actividad cierta, en el lugar correcto con las personas adecuadas?
Sexto septenio: de los 35 a los 42 años

Su característica es el desarrollo del alma consciente.

¿Qué te resulta fácil o difícil? ¿Has encontrado nuevos valores espirituales? ¿Puedes trabajar bien en grupo? ¿Cómo esta tu relación de pareja: vacía o más profunda? ¿Hasta qué punto coincide la imagen que tienes de ti mismo con la que los otros tienen de ti? ¿Te has reconciliado con tus padres?

 
Séptimo septenio: de los 42 a los 49 años

Es la etapa de la acción, la llamada del principiante donde se realiza la transformación consciente del cuerpo astral. Constituye el primer septenio del desarrollo espiritual. Sus características son el amor sublime, amor fraterno a la naturaleza y el hecho de  poder sentirse hermano del otro.

¿Qué talentos habías enterrado que ahora podrías actualizar? ¿Qué costumbres sientes que debes cambiar? ¿Estás en competencia con colegas más jóvenes o con tus hijos? ¿Te has enamorado otra vez?

Octavo septenio: de los 49 a los 56 años

Se caracteriza por la sabiduría. Es el nacimiento del Maestro interno.

¿Encontraste un nuevo rumbo en tu vida? ¿Eres aun flexible o receptivo? ¿Cómo te sientes con personas más jóvenes? ¿Tienes algún afán espiritual o religioso? ¿Cómo entregas tu experiencia de vida a otros?

Noveno septenio: de los 56 a los 63 años
Su característica es la resolución y realización. El cuerpo físico se transforma en un gran receptáculo de fuerzas espirituales. El maestro se vuelve sabio.

¿Qué sentido le ves a tu vida? ¿Qué ataduras tienes en la vida? ¿Qué cosas quisieras que fueran respetadas cuando ya no estés? ¿Qué quieres desarrollar en el futuro? ¿Tienes ganas de aprender cosas nuevas?

Para los septenios que siguen se mantienen estas preguntas.

Más sobre los septenios “La Tierra como Escuela” Dr Roberto Crottogini

 

2 pensamientos en “Las etapas de la vida y el trabajo espiritual

  1. Hola Sensei. Justo hoy hablé de este tema con una paciente de 63 años. A mi entender, creo que le faltaría a tu publicación dos cosas. Una son los espejos de septenios hasta los 62 y dewsde los 63 años trabajamos año a año en donde comienza la recapitulación de la vida y donde el alma se pone en servicio del Yo. Gassho !!

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