Vivir Reiki

El sendero de reiki tiene dos vías que puedes integrar, si es tu elección: en la primera de ellas, que es la más conocida y desarrollada en Occidente, aprendes reiki en tres niveles y una Maestría posterior. Este es el camino de “reiki – terapia”.

Cada nivel enseña herramientas diferentes, y el primero de ellos es sin dudas, el más importante, el primer paso.

A partir del Primer Nivel y en forma paralela a los restantes, puedes ir desarrollando la segunda vía del sendero, que es la aplicación concreta en la vida cotidiana, del reiki como camino de transformación para darle seguimiento a lo aprendido en los diferentes niveles y recuperar el equilibrio cuerpo-mente.

Este sendero para vivir reiki es el que en mi experiencia encuentro más completo. Lo desarrollé y lo enseño a partir de mis propias necesidades. No te olvides: enseño aquello que necesito aprender. Los cursos tradicionales son necesarios así como están. Pero son cortos e introductorios. Para mí, reiki es un camino que te acompaña a lo largo de la vida, haciéndose inseparables la práctica y tu vida. Ambas mejoran cuando se nutren y equilibran entre sí.

No se logra un buen reikista sólo con haber aprendido todos los niveles. Antes, hay que dar otros pasos. Mi experiencia me permite sugerirte que estés en el nivel donde estés, le integres el vivir reiki, para no quedarte en el “reiki-terapia”.

Uno no se convertirá en Maestro de Reiki, hasta no tener en claro que, más allá del estudio de la técnica, está el aprendizaje y puesta en práctica de lo aprendido en la propia vida.

El método reiki es sólo un medio, una herramienta para prepararnos y encarar a través de él, nuestra propia transformación, descubriendo en nosotros mismos el significado de la vida, la salud y el bienestar. Un Maestro es aquel que se perfecciona a sí mismo en este camino.

Descubriendo por nosotros mismos los secretos de la vida, las leyes del Universo y nuestra conexión con Dios, podremos transmitir claridad para la vida de los alumnos y no meramente una técnica más.

Buscar el equilibrio es una tarea para toda la vida. Al tomar la primera clase de reiki, se comienza a trabajar sobre uno mismo, a cuidarse y descansar, desintoxicándose física y emocionalmente.

Controlando el estrés, podemos empezar a desarrollar nuestras metas y propósito en la vida. No podemos desconectar la práctica de reiki, de la felicidad personal.

Reiki sirve para ser feliz en el presente, ayudándonos a no postergar más nuestra búsqueda esencial ni dejándola para mañana.

En la vida hay que tomar algún camino y seguirlo, no sólo escuchar acerca de él, y hay que aprender alguna herramienta para poder recorrerlo y no quedarnos en la teoría. Las herramientas de vivir reiki brindan, a todas las personas, en primer lugar, claridad mental

Del libro “Vivir Reiki: el arte de ser feliz en el presente” de Claudio Márquez, Uriel Ediciones, Buenos Aires

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