Dios es sonido

La Creación a partir del sonido

Es preciso retornar al hombre oyente, a aquel que, de manera viva y activa, puede escuchar entre las vibraciones musicales los ecos de un poder divino, creador. En Egipto era el “Sol cantante” quien creó al mundo por medio de su “grito de luz”. En un antiguo texto egipcio dice que fue ”la lengua del creador” la que dio vida a “todos los dioses y a todo lo que existe”. Atum-Ra[1] y todo lo divino se automanifiestan en el pensamiento del corazón y en el sonido de la lengua. Resulta concluyente el hecho que, en la escritura jeroglífica egipcia, el signo de “lengua” signifique también “palabra”. La lengua es la que forma el sonido que, a su vez, porta la palabra. Según otra tradición egipcia, fue Thot[2], el Dios de la Palabra y la Escritura, de la Danza y de la Música, quien creó el mundo por medio de su ”risueña palabra”, repetida siete veces.

En Babilonia

"Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado,

         no había sido llamada conun nombre abajo la tierrafirme".

El Enûma Elish es una épica cosmológica, que describe con precisión la formación del Sistema Solar hace 4,6 millones de años. Este poema babilónico cuyo nombre en acadio significa “cuando en lo alto” está escrito en unas tablillas que se hallaron en la biblioteca de Asurbanipal en Nínive.

En él, así como en casi todos los mitos creacionistas del Cercano Oriente, la creación es llevada a cabo por medio del conflicto y la guerra con mucho ruido. El Enûma Elish es politeísta y los dioses operan dentro de los parámetros de la guerra violenta.

A diferencia del relato anterior, en el registro del Génesis encontramos un profundo sentido de paz y quietud. Lo opuesto de la guerra y el conflicto puede ser visto en el ejemplo de obediencia instantánea de la divina orden: “Y dijo Dios…” seguido por sus actos creativos, “…fue…y así fue”.  En el Génesis, Moisés presenta a propósito un Dios monoteísta que opera dentro de los parámetros de organización y paz.

Para los mayas antes de que la tierra existiera, todo era silencio y oscuridad, sólo estaban el cielo y el mar en calma hasta que los progenitores Tepeu y Gucumatz se pusieron de acuerdo y crearon los árboles, los animales y al hombre.

Así se concibió el mundo según el Popohl Vuj, el libro sagrado de los mayas, referente histórico de la espiritualidad, filosofía e identidad de pueblos descendientes de esa civilización en Centroamérica y el sur de México.

 "Esta es la historia del inicio, cuando no había aves, ningún pez, ninguna montaña, ningún sonido, ningún movimiento, solo el Cielo solitario, el Mar solitario, solo Corazón del Cielo, que se llama Juracán. El primero se llama Caculjá-Juracán. El segundo es Chipi-Caculjá. El tercero es Raxá-Caculjá. Y estos tres son el Corazón del Cielo … pero no hay nadie que diga su nombre, nadie que alabe su gloria y que alimente su grandeza" . Popol Vuh[3]

Los aborígenes australianos, supuestamente herederos de la cultura continua más antigua sobre la Tierra, cuentan cómo “los ancestros” crearon el mundo a partir de una canción.

Una leyenda muy hermosa acerca de la creación del mundo a través del sonido y la música proviene de Japón. Dice que, en un principio, reinaban las tinieblas. Amaterasu, la diosa del sol, no reinaba todavía en el cielo. Vivía en una caverna. El mundo era frío, inhóspito y estaba sin vida. Entonces la diosa tomó seis arcos enormes, los reunió y creó así la primera arpa. En ella tocaba hermosas melodías. Atraída por esa música, apareció la encantadora ninfa Ameno-Uzume, diosa de la felicidad, la fertilidad y la danza. Entusiasmada con sus melodías, comenzó a danzar y, finalmente, también a cantar. La diosa solar Amaterasu quiso escuchar mejor la música que venía desde la lejanía. Por eso se asomó a la entrada de su caverna y, en ese mismo instante, la luz alumbró el mundo. El sol se hizo visible y sensible. Flores, plantas y árboles comenzaron a desarrollarse. Los peces y pájaros, los animales y los hombres pisaron la Tierra llena de luz. Pero los dioses acordaron desde entonces cultivar el canto y la danza, para que la diosa del Sol no retornara jamás a su caverna. Ellos sabían que si bien la vida se había iniciado gracias al Sol, sin embargo, sin la música de los seis grandes arcos en forma de arpa y sin el canto de la ninfa Ameno-Uzume jamás habría abandonado la diosa del Sol, Amaterasu, su trono celestial. Se habría quedado eternamente en su cueva. Y, por esta razón, fue que el sonido, que era música y danza, comenzó el mundo.

 Así, nuevamente podemos escuchar un sonido primordial mediante el que los dioses imaginaban la materia, el espacio y los colores. De ahí que la música sea también alabanza divina: una melódica, honda y sonora veneración.

Como Dios creó el mundo a través del sonido, la música se remonta a Dios y a los dioses. Por esta razón, toda la música es -en primera instancia- una alabanza a Dios. Este pensamiento impregna también todas las concepciones musicales de los pueblos de la Tierra.

Los mitos y leyendas afirmaron siempre que Dios creó al mundo a partir del sonido.

 

[1]   Atum-Ra principal deidad egipcia.

[2]   Thot, deidad egipcia de la escritura, era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado.

[3]          El Popol Vuh (Libro del Consejo), considerado libro sagrado, es el más importante de los textos mayas que se conservan. Se distingue no sólo por su extraordinario contenido histórico y mitológico, sino por sus cualidades literarias, las que permiten que se le pueda colocar a la altura de grandes obras épicas como el Ramayana hindú o la Ilíada y la Odisea griegas. Como éstas, el Popol Vuh no es un simple registro histórico sino una declaración universal sobre la naturaleza del mundo y el papel del ser humano en él.

Del libro "Namaste" de Claudio Marquez, Uriel Ediciones

5 pensamientos en “Dios es sonido

  1. Me encantó , es un tema que me apasiona. Justo estuve leyendo , que Los Libros Sagrados de Oriente y Occidente , dicen que la Creación se dio a través de OM en el hinduísmo , y Hágase la Luz en el cristianismo .Buenísimo el artículo . Muchas Gracias Maestro Claudio .

  2. Bello bello! cuanto amor ,y muy interesante por cierto gracias claudio Sigamos aprendiendo gracias por este gran deleite! Con mucho amor…

  3. Hermoso, un placer leer. Gracias por aceptarme. Tu amor reconforta el alma. Bendiciones Maestro C. MARQUE.

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