6 Meditaciones para los amantes del silencio

Todas las culturas tienen, y siempre han tenido, lugares que consideran sagrados para conectarse con lo divino, lugares de adoración, de retiro, de peregrinación. Todas las personas tenemos externa o internamente nuestro lugar sagrado, ese espacio de intimidad que nos permite conectarnos con la trascendencia.

La palabra laberinto por sí misma evoca mito, incógnita, secreto, acertijo, dificultad, incertidumbre, juego, temor, decisión, fascinación y fantasía. De algún modo lo asociamos a lo desconocido, y a un desafío que, como tal, siempre trae aparejado algún riesgo, cuyos alcances podemos imaginar, pero que sólo llegaríamos  eventualmente a conocer entrando a él. El laberinto clásico nos conecta asociativamente con las espirales, los remolinos y un sinnúmero de formas vitales y orgánicas presentes en la naturaleza desde las galaxias espiraladas hasta los remansos de los ríos, incluyendo el ADN, ácido desoxirribonucleico en doble hélice. El laberinto puede ser concebido como un viaje más allá  del tiempo y el espacio, como un sitio mágico y mítico, como un espacio a la vez psíquico y cósmico donde es  posible una conjunción central en un punto de unidad.

Si escuchamos atentamente podremos oír una voz en el silencio que desde lo profundo de nuestra alma nos dice: “Te amo. Eres único y muy valioso. Tienes dones especiales que sólo tú puedes aportar para construir la paz…” La meditación nos permite reconocer, aceptar y transformar nuestras emociones negativas, y también, a partir de un corazón agradecido que se sabe amado infinitamente, generar y desarrollar emociones positivas que mejoran la comprensión mutua y construyen la paz.

Para vivir más plenamente es necesario dejar caer las máscaras de la ilusión, animarse a ver las cosas tal como son sin mentirnos.

Así como recorremos el camino para adentrarnos y conocer el paisaje, también la meditación nos permite viajar al interior de nosotros mismos, a regiones que nunca conocimos antes, hacer un recorrido por pensamientos y sentimientos, deseos e ilusiones, lo cual nos lleva a revisar el pasado, darle una nueva mirada a los vínculos y ver de manera diferente aquellas partes con las que tenemos familiaridad. Esto nos da la posibilidad de expresar nuestro verdadero yo y convertirnos en personas equilibradas y plenamente integradas.

La rosa es la materialización del amor. El amor es una fuente de transformación porque tiene una frecuencia de vibración energética muy alta que une, que nos sana. Al visualizar la rosa podemos llenarla con las energías que deseamos liberar y luego permitir que la flor se disuelva en el cosmos junto con la energía absorbida ya sea de nuestros pensamientos o lo indeseable de otras personas.

4 pensamientos en “6 Meditaciones para los amantes del silencio

  1. Gracias por tu fácinacion y tu gran amor !! esto que es amor al prójimo amor a nuestra ecencia que venimos de lo sagrado de dios y que a veces es oculto y hasta estaño. ..bellas palabras Gracias.

  2. que hermoso maestro leer esto alfinal del día – Desconectar meditando desde el ser . Gracias por estar. Nos vemooooos prontoooo!!!!!

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