Sentir pena es amar

En el planeta día a día vamos perdiendo parte de la vida a causa de la destrucción de la naturaleza y un manejo irresponsable de los recursos naturales (muchas veces se trata de pérdidas innecesarias e irrecuperables) y del rechazo de lo sagrado (que nos lleva inexorablemente a una pérdida de luz interior) despierta en nosotros profundo amor hacia la creación en su conjunto y nos compromete. Ante tantas pérdidas a veces la pena se hace insoportable. Admitir la pena nos permite “sentir”, comprometiéndonos de una manera diferente que cuando tan sólo observamos. Sigue leyendo