El soplo del espíritu

Así como la tierra es el paisaje exterior de la sostenibilidad, el alma es el paisaje interior de la espiritualidad de los seres vivos. Somos un microcosmos dentro de un macrocosmos. Cuando estamos libres de las estrechas identidades que nos aprisionan, de miedos y tristezas, de fragmentaciones que nos separan, podemos ver esto y rozar la divinidad 

Las claves para que esto suceda se encuentran en conocerse a sí mismo y descubrir la propia sabiduría interior. Es importante cuidar nuestro bienestar personal para no caer en el agotamiento y la desilusión. Del mismo modo que cuidamos la tierra debemos cuidar el alma dedicándole el tiempo necesario a nuestro espacio interior: cultivar la espiritualidad, meditar y llevar una vida simple. Sigamos el consejo de Gandhi y ” seamos el cambio que deseamos ver en el mundo”.

No somos sólo cerebro como intentan hacernos creer. Todos los seres tienen espíritu. Debemos cuidar nuestro espíritu para poder cuidar luego la tierra. Estamos llamados a cambiar el “ego” por el “eco”. Somos todos seres especiales pero nuestro potencial esta dormido. Necesitamos liberarnos del egoísmo y ser felices. Si no somos felices no estamos sanos entonces ¿cómo podemos ayudar a otros? ¿cómo podemos vivir en nuestra “casa” planetaria entendida como un solo hogar, una sola familia?

La belleza alimenta el alma, sana el corazón y nutre el intelecto; no se trata de un lujo pues a todas las personas nos da satisfacción: con su equilibrio justo y sus proporciones adecuadas experimentamos armonía, comodidad, gozo.

Si queremos irradiar nuestra belleza interior necesitamos crear las condiciones para hacerlo con un corazón humilde, pensamientos sanos, buenos sentimientos, palabras amables y un espíritu generoso. La verdad, la belleza y la bondad van siempre juntas: no pueden existir de manera separada.

La cultura de la producción y el consumo parecen haber enviado la belleza al exilio. Lo utilitario predomina sobre lo bello, se ha disociado función y belleza generando confusión y conflicto. Necesitamos de la belleza para que la vida, la sociedad, la economía sean saludables. Esto es esencial para que nuestras ciudades sean sanas, felices, armónicas. Los colores atractivos, los olores y los sabores agradables, las texturas bonitas nos aportan buena salud y buena suerte. La Naturaleza y la Cultura van de la mano, no se pueden separar.

Todos estamos llamados a descubrir el artista que llevamos adentro: seamos realizadores creativos en lugar de ser meros compradores/consumidores.

23 pensamientos en “El soplo del espíritu

  1. Sabés que te amo Cludio sos un maestro escepcional m alegro d poder verte siempre bella persona ,uno d mis maestros!!!!

  2. muchas gracias maestro,espero vengas a san rafael,a dar los cursos de ki sud,yo hago el ejercicio del agua.saludos cordiales!

  3. Muchas gracias! Este reflejo del ser lleva impreso trazos de un sendero despejado, un horizonte sincronizado, armónico y transparente. Llevando en simismo luz y calidez a otros. Se hace poema en mis manos, se hace verso en mi alma una blanca y gélida mañana de otoño, con un manto de escarcha. 😀 iFeliz día y gracias! Claudio.

  4. Hermosas palabras… Hermoso pensamiento maestro.. Gracias por tanto.. un abrazo de luz a la distancia… Cariños

  5. hermoso lo leído siempre agradezco todo lo que he recibido de sus enseñanzas tengo que decirle gracias MAESTRO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s