Un relato diferente

¿Quién puede contar bien su historia espiritual? Aquella que casi nunca contamos, porque la reemplazamos por nuestra historia lineal, la de nuestra familia, nuestros estudios, nuestros trabajos hechos por una paga. En paralelo a nuestra vida de sobrevivencia, que nos ocupa gran parte de nuestra atención, tenemos un maravilloso relato aun pendiente de ser contado. Cuando nos conectamos a el, comienzan a surgir voces, lecturas, experiencias, sensaciones, que vienen de nuestro ser eterno, ese que no envejece, mientras le demos espacio y lo estimulemos adecuadamente.

Asumir de manera consciente el relato de nuestros “despertares” espirituales, desde el mismo inicio, nos regala la posibilidad de celebrar un nuevo aniversario, el de nuestro nacimiento espiritual. Para algunos dicho momento pudo haber sido una situación brillante, para otros un momento muy difícil de sus vidas. De todas maneras, para todos por igual, ha sido la semilla que, una vez sembrada, difícilmente pudo haber sido olvidada entre tantas situaciones que atravesamos en el aprendizaje necesario al pasar por el planeta Tierra (planeta Océano al decir de algunos, por ser tan azul visto desde el espacio).

Compartir ese relato con otros, puede ser una buena manera de afianzarnos en el presente. Reconociendo que cada nueva niña o niño que nace hoy mismo, lo hace con mayores potenciales espirituales que en otras épocas, gracias al esfuerzo de aquellos adultos que reconocieron la importancia de legar, a los que lleguen a este lugar del vasto Universo en épocas futuras, una Tierra cuidada, capaz de albergarlos y alimentarlos, a la vez de un nivel de evolución más acorde con la misión de nuestra especie.

Practicantes de yoga, meditadores, reikistas, gente que ora, artistas, seres que sirven desde el amor, activistas ambientales, filósofos y místicos, suman a la Gran Tarea de fortalecer su propia consciencia, al mismo tiempo de sumar lucidez, al colectivo de todos los seres que habitamos en el mismo lugar, el planeta que hoy nos cobija y alimenta.

Nos reconocemos como seres espirituales viviendo una experiencia material. Sentimos que nos estamos preparando para vivir una vida más simple, libremente elegida, en un futuro muy cercano que casi es ya mismo. Estamos estableciendo las bases de los nuevos valores humanos, en un tiempo donde ya no hay más ninguno: la calidad por sobre la cantidad, tener mucho no es mejor, supeditar cada decisión haciendo hincapié en que, lo primero que hay que cuidar es la vida, no el nivel de vida material, no agitando los miedos atávicos del hambre y la intemperie, sino potenciando el amor humano que no representa riesgo alguno. Esto para empezar. Vos tendrás infinitas ideas que es necesario darlas a luz y decirlas en voz alta ahora!

A todos los seres humanos donde quiera que estén: ¡salud! La vida está hecha para ser vivida creando belleza en el lugar donde nos encontremos. Un abrazo fraterno.

4 pensamientos en “Un relato diferente

  1. hacia tiempo que no leìa palabras tan lindaas que me han alimentado el espìritu hasta llegar a la alegrìa a pesar de todo lo que sucede es la fuerza del espiritu sano que aliment y nutre como un cantaro de aguas frescas

    • Todo llega en el momento en que uno menos se lo espera, o sea que la vida nos sorprende a nosotros, con una sonrisa, siempre!!! Gracias Susana!!!

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